martes, 25 de noviembre de 2008

AMORES QUE MATAN



HENRY LEE

Get down, get down, little Henry Lee
And stay all night with me
You won't find a girl in this damn world
That will compare with me
And the wind did howl, and the wind did blow
La la la la la la
La la la la la lee
A little bird lit down on Henry Lee

I can't get down and I won't get down
And stay all night with thee
For the girl I have in that merry green land
I love far better than thee
And the wind did howl, and the wind did blow
La la la la la la
La la la la la lee
A little bird lit down on Henry Lee

She leaned herself against a fence
Just for a kiss or two
And with a little pen-knife held in her hand
She plugged him through and through
And the wind did roar, and the wind did moan
La la la la la la
La la la la la lee
A little bird lit down on Henry Lee

Come, take him by his white-lilly hands
Come, take him by his feet
And throgh him in this deep deep wellW
Which is more than one hundred feet
And the wind did howl, and the wind did blow
La la la la la la
La la la la la lee
A little bird lit down on Henry Lee

Lie there, lie there, little Henry Lee
Till the fresh drops from your bones
For the girl you have in that merry green land
Can wait forever for you to come home
And the wind did howl, and the wind did blow
La la la la la la
La la la la la lee
A little bird lit down on Henry Lee

_________
HENRY LEE

Acuéstate, acuéstate, pequeño Henry Lee
Y pasa toda la noche conmigo
Porque no encontrarás una muchacha en este maldito mundo
Que se compare conmigo
Y el viento aullaba, y el viento soplaba
La la la la la la
La la la la la lee
Un pajarillo se apagó sobre Henry Lee

Yo no puedo acostarme y no me acostaré
Ni pasaré toda la noche contigo
Porque a la chica que tengo en esa sagrada tierra verde
La quiero mucho más y mejor que a ti
Y el viento aullaba, y el viento soplaba
La la la la la la
La la la la la lee
Un pajarillo se apagó sobre Henry Lee

Ella se apoyó en una valla
Sólo para un beso o dos
Y con una navajita que sostenía en la mano
Le atravesó una y otra vez
Y el viento rugía y el viento gemía
La la la la la la
La la la la la lee
Un pajarillo se apagó sobre Henry Lee

Venga, cógelo por sus manos blancas de azucena
Venga, cógelo por los pies
Y arrójalo a ese pozo tan tan hondo
que tiene más de treinta metros
Y el viento aullaba, y el viento soplaba
La la la la la la
La la la la la lee
Un pajarillo se apagó sobre Henry Lee

Yace ahí, yace ahí, pequeño Henry Lee
Hasta que la carne te gotee de los huesos
Pues la muchacha que tienes en esa sagrada tierra verde
Puede esperar para siempre a que vuelvas a casa
Y el viento aullaba, y el viento soplaba
La la la la la la
La la la la la lee
Un pajarillo se apagó sobre Henry Lee.

martes, 18 de noviembre de 2008

BESTIARIO

LA BANSHEE

Nadie parece haberla visto; es menos una forma que un gemido que da horror a las noches de Irlanda y (según la Demonología y Hechicería de Sir Walter Scott) de las regiones montañosas de Escocia. Anuncia, al pie de las ventanas, la muerte de algún miembro de la familia. Es privilegio peculiar de ciertos linajes de pura sangre celta, sin mezcla latina, sajona o escandinava. La oyen también en Gales y en Bretaña. Pertenece a la estirpe de las hadas. Su gemido lleva el nombre de keening.


LOS GNOMOS

Son más antiguos que su nombre, que es griego, pero que los clásicos ignoraron, porque data del siglo XVI. Los etimólogos lo atribuyen al alquimista suizo Paracelso, en cuyos libros aparece por vez primera.
Son duendes de la tierra y de las montañas. La imaginación popular los ve como enanos barbudos, de rasgos toscos y grotescos; usan ropa ajustada de color pardo y capuchas monásticas. A semejanza de los grifos de la superstición helénica y oriental, y de los dragones germánicos, tienen la misión de custodiar tesoros ocultos.
Gnosis, en griego, es "conocimiento"; se ha conjeturado que Paracelso inventó la palabra "gnomo" porque éstos conocían, y podían revelar a los hombres el preciso lugar en que los metales estaban escondidos.


HAOKAH, DIOS DEL TRUENO

Entre los indios sioux, Haokah usaba los vientos como palillos para que resonara el tambor del Trueno. Sus cuernos demostraban que era también dios de la caza. Lloraba cuando estaba contento; reía cuando triste. Sentía el frío como calor y el calor como frío.


EL KRAKEN

El Kraken es una especie escandinava del zaratán y el dragón de mar o culebra de mar de los árabes.
En 1752, el dinamarqués Eric Pontoppidan, Obispo de Bergen, publicó una Historia natural de Noruega, obra famosa por su hospitalidad o credulidad; en sus páginas se lee que el lomo del Kraken tiene una milla y media de longitud y que sus brazos pueden abarcar el mayor navío. El lomo sobresale como una isla; Eric Pontoppidan llega a formular esta norma: "Las islas flotantes son siempre Krakens." Asimismo escribe que el Kraken suele enturbiar las aguas del mar con una descarga de líquido; esta sentencia ha sugerido la conjetura de que el Kraken es una magnificación del pulpo.
Entre las piezas juveniles de Tennyson, hay una dedicada al Kraken. Dice, literalmente, así:
"Bajo los truenos de la superficie, en las honduras del mar abismal, el Kraken duerme su antiguo, no invadido sueño sin sueños. Pálidos reflejos se agitan alrededor de su oscura forma; vastas esponjas de milenario crecimiento y altura se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza, pulpos innumerables y enormes baten con brazos gigantescos la verdosa inmovilidad, desde secretas celdas y grutas maravillosas. Yace ahí desde siglos, y yacerá, cebándose dormido de inmensos gusanos marinos hasta que el fuego del Juicio Final caliente el abismo. Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles, rugiendo surgirá y morirá en la superficie."


LOS LAMED WUFNIKS

Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante Dios. Son los Lamed Wufniks. No se conocen entre sí y son muy pobres. Si un hombre llega al conocimiento de que es un Lamed Wufnik muere inmediatamente y hay otro, acaso, en otra región del planeta, que toma su lugar. Constituyen, sin sospecharlo, los secretos pilares del universo. Si no fuera por ellos. Dios aniquilaría al género humano. Son nuestros salvadores y no lo saben.
Esta mística creencia de los judíos ha sido expuesta por Max Brod.
La remota raíz puede buscarse en el capítulo dieciocho del Génesis, donde el Señor declara que no destruirá la ciudad de Sodoma, si en ella hubiere diez hombres justos.
Los árabes tienen un personaje análogo, los Kutb.

© Jorge Luis Borges con Margarita Guerrero, El libro de los seres imaginarios

lunes, 17 de noviembre de 2008

CUADERNOS DE UN MAMÍFERO

CHIQUILLADAS PINTORESCAS

I. BREVE PRELUDIO DEL DÍA

Despertarse bien.
Comportarse bien.
Peinarse bien.
Mirarse bien.
Portarse bien.
Pasearse bien.
Encontrarse bien.


II. NANA

El día ha acabado, Pedrito va a acostarse.
Ha sido muy pero que muy bueno.
Su madre le besa.
Se mete en la cama contento consigo mismo y dice:
"El abuelito y la abuelita
¿sabrán que he sido tan bueno?"
"Sí" responde mamá.
"¿Quién se lo dirá?"
"Lo verán en el periódico"
Pedrito se duerme, lleno de orgullo.


III. MARCHA DE LA LARGA ESCALERA

Es una escalera larga, muy larga.
Tiene más de mil peldaños, todos de marfil.
Es preciosa.
Nadie se atreve a usarla por miedo a estropearla.
Ni siquiera el mismísimo rey la ha usado nunca.
Para salir de su cuarto,
salta por la ventana.
Por eso, dice con frecuencia:
"Me gusta tanto esta escalera
que la haré disecar."
¿No tiene razón el rey?


CAPÍTULOS QUE PUEDEN GIRARSE HACIA CUALQUIER LADO

I. LA QUE HABLA DEMASIADO

"Déjame hablar.
Escúchame."
Interior de buena gente.
Las bellezas de la existencia y de los grandes almacenes.
La mujer le dice a su marido:
"Me apetece un sombrero de caoba maciza.
La señora Fulana de Tal tiene un paraguas hecho de hueso.
Déjame hablar.
La señorita Mengana se va a casar con un hombre
que está seco como un cuco."
"Pues escúchame."
Él muere extenuado.


II. EL TRANSPORTADOR DE PEDRUSCOS

Los lleva a la espalda.
Su aspecto es socarrón y lleno de firmeza.
Su fuerza asombra a los niños. Lo vemos
entonces transportar una piedra enorme,
cien veces más grande que él
(es una piedra pómez)

Con un gran esfuerzo,
penosamente, a tirones,
arrastrando las piernas.
Siente que la piedra se le escapa:
se le va a caer.
Ya está: se le cae.


III. LAMENTO DE LOS PRISIONEROS (JONÁS Y LATUDE)

Están sentados a la sombra.
Reflexionan.
Varios siglos les separan.
Jonás dice: "Yo soy el Latude marinero."
Latude dice: "Yo soy el Jonás francés."
Esto huele a cerrado, según ellos.
Les parece ver al bueno y viejo sol.
Sólo piensan en salir.


LA INFANCIA DE KO-QUO 
(RECOMENDACIONES MATERNAS)

I. NO TE BEBAS EL CHOCOLATE CON LOS DEDOS

Espera a que se enfríe un poco.
¿Ves? Ya te has quemado la lengua.
–No, mamá: me he tragado la cucharilla.


II. NO TE SOPLES EN LOS OÍDOS

Eres insoportable.
No me pises.
Contigo hay que tener una paciencia de caballo.


III. NO TE METAS LA CABEZA BAJO EL BRAZO

Si tomas el hábito de comportarte,
llegarás tal vez a ser mariscal.
Y a saber si una bala no se te llevará la cabeza.
¡Es lo que conviene a un chico!
Serás un inválido de cabeza de madera.

© Erik Satie

martes, 11 de noviembre de 2008

SOBRE LA GUERRA Y LA PAZ

CRISIS MUNDIAL Y LIBROS

Contestación a una encuesta en 1937

Naturalmente, hay una gran cantidad de libros buenos y hermosos a los que deseo una gran difusión. Pero no hay libros de cuya influencia pudiera esperarse un mejoramiento de las circunstancias y una configuración más amable del futuro. La crisis en que se encuentra nuestro mundo será, me temo, muy parecida al exterminio, aunque no llegue a serlo, y en su transcurso, además de muchas otras cosas hermosas y queridas, desaparecerán para siempre innumerables libros. Lo que ayer era aún sagrado, lo que aún hoy sigue siendo venerable e irrenunciable para un reducido círculo de intelectuales, estará pasado mañana totalmente enterrado y olvidado, a excepción de aquel resto que es indestructible y constituye la levadura de cualquier reproducción. Esto no perecerá jamás mientras existan seres humanos; es lo único "eterno" que posee el hombre.
Esta posesión, la más elevada de la humanidad, aparece formulada en diversas formas y lenguas, en la Biblia, en los libros sagrados de la antigua China, en los Vedanta hindúes; y en muchos otros libros y bibliotecas está contenido y ha encontrado forma lo poco que hasta ahora se conoce realmente. Esta forma no es unívoca y estos libros no son eternos, pero contienen la herencia espiritual de toda nuestra historia. Toda la otra literatura procede de ellos y sin ellos no existiría: por ejemplo, toda la poesía cristiana, hasta Dante y hasta hoy, es una irradiación del Nuevo Testamento, y si el conjunto de esta literatura desapareciese y el Nuevo Testamento fuera conservado, siempre podrían derivarse de él literaturas nuevas y similares. Solamente estos pocos "libros sagrados" de la humanidad tienen esta potencia generativa, y sólo ellos sobreviven a los milenios a las crisis mundiales. Es un consuelo saber que su difusión no hace al caso. No es necesario que sean millones o centenares de miles los que hayan poseído este o aquel libro sagrado, o mejor aún, que hayan sido poseídos por él: unos pocos son suficientes. 

© Hermann Hesse

sábado, 8 de noviembre de 2008

VICIOS, PECADOS Y ENFERMEDADES MORALES

CONDESCENDENCIA

El DRAE explica que "condescender es acomodarse por bondad al gusto y voluntad del otro", lo que, aun siendo cierto, deja a un lado toda la carga viciosa de esta acción. La condescendencia viciosa tiene más bien que ver con el paternalismo, la arrogante superioridad de quien transige magnánimamente con la voluntad o deseo del favorecido, como muestra de su bondad (y, de paso, farisaica certificación pública de su santidad y benévola superioridad). Emparentada así con las condescendencia viciosa está la clemencia también viciosa que en palabras de La Rochefoucauld, "se practica unas veces por vanidad, otras por pereza, a menudo por temor y casi siempre por las tres cosas a la vez" (Maximes, 16)


COTILLEO

Cotillear es sinónimo de chismorrear: contarse chismes mutuamente varias personas (DRAE). Es uno de los vicios nacionales españoles más arraigados. Este vicio se imputa tradicionalmente a los colectivos de mujeres y porteras, que según ello tendrían una inveterada afición al chisme, la divulgación de rumores y la insinuación malediciente. Es también característico de las culturas cerradas y del entorno rural en general, y signo de un alto grado de control social. También es endémico en las comunidades de vecinos, donde se inserta en la dinámica de la envidia, la maledicencia y la injuria, muchas veces en pago de ofensas o rivalidades reales o imaginarias. Como el cotilleo se refiere al honor de las personas, es un medio de imputación o de valoración moral (negativa) tendente a señalar una conducta o historial desviante en relación con las normas del grupo. Se caracteriza por un alto grado de subjetivismo, tendenciosidad y animosidad contra alguien: "Chismorrear es cuando oyes algo que te gusta acerca de alguien que no te gusta" (Conde Wilson).
G. Doval aporta al respecto una cita que no deja de tener una moraleja histórica o de calificar el pretendido progreso de la modernidad: "En tiempos de los bárbaros, la gente combatía con hachas. Los hombres civilizados han abandonado el hacha, y ahora luchan con cotilleos" (E. W. Howe, cit. por Doval, 1996, 9)


DILETANTISMO

El diletante es el aficionado, el amateur, que cultiva un oficio o arte sin una dedicación profesional o un reconocimiento gremial para ello. Se le acusa de frivolidad, de heterodoxia, pero en muchos casos es un obvio exponente de libertad y originalidad. Su opuesto es el profesional, recibido y admitido en el corpus, y tutelado como tal en consecuencia. La defensa del diletantismo como la de la polimathía, reconoce en él un espíritu curioso, tentativo y enemigo de las grandes certezas, que con frecuencia encubren errores ciertos.


ECOLOGISMO FUNDAMENTALISTA

Savater, en línea con C. Rosset (La antinaturaleza) [1] y L. Ferry (El nuevo orden ecológico), distingue entre "ecología" y "ecolatría". Mientras lo primero es una defensa y tutela del medio ambiente, del equilibrio ecológico y del desarrollo sostenible, lo último es una perversión –por exageración– del naturalismo: no se pueden poner en un mismo plano los derechos de los vegetales y los derechos del animal que los derechos humanos. Para la perspectiva ecolátrica "lo importante –escribe Savater– no es salvar ciertos recursos o especies naturales que necesitamos, sino humillar al hombre –más específicamente, al hombre moderno y occidental– y ponerle en su sitio, es decir, bien abajo del sabio orden natural al que debe someterse". Hay aquí, como se ve, una cierta misantropía, en algunos casos de origen religioso, una genealogía ideológica patente en la eco-religión devenida culto y castigo a la maldad del hombre urbano.
La denuncia del ecologismo fundamentalista es, además de la de aquella pseudorreligión, la denuncia del peligro del Estado eco-fiscal, con una presión fiscal creciente y una política exponencialmente represiva a las agresiones a la naturaleza, decididas por un grupo de "expertos"; y del estado eco-policial, donde cada uno de nuestros actos cotidianos está tasado, reglamentado y sujeto a la observación del "ojo escrutador que todo lo ve" en materia de agresión medioambiental [2]. Bajo la laudable premisa de que hay que eliminar hábitos de consumo nocivos, la eco-moral, que empezó con nobles fines naturalistas, está llamada a convertirse en una fabulosa instancia de control de nuestras vidas y opciones, y su revolución moral en un régimen panóptico de expertos que deciden lo que nos conviene más allá de nuestros deseos i.e., el Big Eco-Brother. Hay en el ecologismo fundamentalista un motivo romántico-conservador de "vuelta la naturaleza", odio a la artificiosidad de la cultura urbana y de rechazo de la técnica. Cuando esta actitud se asocia al vegetarianismo, a la medicina alternativa, a la political correctness y otras formas de inquisición y censura (lucha contra el tabaco y el alcohol, contra los coches, contra [toda/la] televisión, etc.) entramos ya de hoz y coz en el meollo ideológico del ecologismo fundamentalista: una reacción antiilustrada, antimoderma, sectaria y represiva que esconde bajo el lírico motivo del beatus ille una actitud agraria y regresiva, aunque no deja de tener ilustres antecesores: recuérdese que el bucólico Rousseau fue el mentor ideológico de Robespierre. "El asco de la modernidad, que es de todas las épocas, es quizás la constante más significativa del naturalismo, del que revela el tormento secreto y generalmente no confesado [...]; "la ideología naturalista puede ser así considerada como la ideología religiosa llegada a la edad adulta, encontrando en la idea de naturaleza confirmación y consolidación de sus presupuestos de base" (C. Rosset). Que en el eco-fundamentalismo late un resorte antimoderno parece claro. Lo difícil está en conciliar una política ecológica sensata con un bienestar razonable y consensuado  por los ciudadanos; está bien, como exigencia ética, e incluso como imperativo de eficiencia, preservar la naturaleza para las generaciones venideras, pero este noble motivo ha de limitarse con otro: no imponer al dictado una teoría de las necesidades franciscana ni convertir la defensa del campo en la defensa del campo de concentración.
___
[1] El libro de Ferry ofrece una crítica al fundamentalismo ecologista (que aduce en su apoyo incluso posiciones de Greenpeace)
[2] Entre las prácticas de educación ambiental he registrado en Suiza las más singular: la que recoge el imperativo "denuncia a tu vecino eco-remiso"; la posibilidad de que la policía ecológica nos imponga una multa –tras revisar de oficio el contenido de nuestra basura– por infracción de las ordenanzas respecto al tamaño de las bolsas de basura no es una mera posibilidad o un caso ficitico de Fahrenheit-2; fue un hecho realmente sucedido, recogido por La Tribune de Génève en mayo de 1995.

© Jorge Vigil Rubio, Diccionario razonado de vicios, pecados y enfermedades morales


domingo, 2 de noviembre de 2008

CON PIES DE GATO

EN EL BARRIO CHINO

Yo te espero
bajo los signos rotos
del cine cantonés
Yo te espero
en el humo amarillo
de una estirpe deshecha

Yo te espero
en la zanja donde navegan
ideogramas negros
que ya no dicen nada

Yo te espero a las puertas
de un restaurante
en un set de la Paramount
para una película que se filma a diario

Dejo que la lluvia me cubra
con sus raíles de punta
mientras presiento tu llegada

En compañía de un coro de eunucos,
junto al violín de una sola cuerda
de Li Tai Po,
yo te espero

Pero no vengas
porque lo que yo quiero realmente
es esperarte


OFICIO DE ÁNGEL

  UN PIANO NEGRO de cola sin pedales, con las teclas amarillas y atestado de marcos de plata con fotos de toda la familia. Un piano solo en un rincón de la sala, un piano viejo obstruyendo el paso. Un piano que nadie se atreve a tocar, que tampoco se vende. Un piano en cuya banqueta de torniquete gira un gato barcino. Un piano que se fue desmoronando virgen, sin ser estrenado por unas manos jóvenes y ágiles. Un pobre piano clamando por una muchacha de pelo largo que tocara en él el Claro de Luna de Débussy y Muñeca de Cristal de Ernesto Lecuona. Un regalo de bodas para una familia de diplomáticos y oficinistas. Un piano junto a una ventana de hierro, detrás de un enorme cristal para que todos lo vieran y dijeran, ¡qué piano más bonito el de la familia que vive al lado de los Vinagreras! Un piano cubierto por un mantón de Manila. Un piano para un cuento de Felisberto Hernández. Un piano al que nadie quiso, un piano abandonado, un piano soltero, un piano nacido con mala estrella, un piano sin horóscopo, sin efemérides, sin Tarot. Un piano que pudo haber sido sustituido por una consola, por un gramófono, por un butacón. Un piano lleno de comején. Un piano náufrago de sí mismo. Un piano solo.


CON PIES DE GATO

El viento ha quemado mi pelo,
el viento frío, arrasador
Con pies de gato camino en lo oscuro
Cautelosamente, como una fiera prevenida
me acerco a tu corazón
El olfato y la noche son mi brújula
Como no sabes que existo te expones
al desamparo y al susto
Después de todo eres más frágil
que el estambre
y no sabes huir
Entre tú y yo se cierne sólo la lluvia
que espejea tus brazos
No puedes verme porque voy cubierto de árboles
La noche, pródiga de mis sueños, me juega de nuevo
una mala pasada
Feroz, bebo de tu desnudez hasta que mis labios
se sequen o se olviden
Ojalá que una flecha te atraviese el corazón
para rehacerte a mi imagen, para resucitarte
No culpo a la noche de tu aparición
sino a sus duendes


BOCETOS DE HAIKU

Soy el espejo roto
que busca un rostro
que nunca ha visto

He comprado un elefante
ahora sólo busco quien me venda
una cristalería

Soy también el viajero
que llega al andén
con el abrigo roto


POESÍAS INÉDITAS

MEMORANDUM I

Papeles que vuelan sobre papeles
Puertas que se abren y se cierran
Teléfonos sonando, royendo, erosionando
la vastedad del día
Tenues mecanógrafas que dejan sus pasos
en el granito, sin rumor
Un gato heráldico y más acá
el abismo ante la mesa de trabajo,
el proyecto, el memorándum
Archivaré mi corazón entre papeles
para evitar el ciego, desatado impulso
de alcanzarte

© Miguel Barnet

martes, 21 de octubre de 2008

QUE AMANEZCA Y ME VAYA

que amanezca y me vaya
soldando a escarcha la luz de mi saludo
en la sonrisa dorada de una ninfa dormida

que amanezca y me muera
haciendo trapos de tu nombre
en los harapos de mis lágrimas

subirán desde el suelo las magnolias
que desearán ser en tus senos samarcanda
mercaderes de tetuán sherpas del himalaya

que amanezca y sea lirio
en tus sandalias mojadas de blanco rocío
como el sendero de tu boca sobre mi espalda

ansia que te quiero ansia
dominada
contagiada del oscuro espanto del olivo

sombra huraña de la arena
que retuerce entre sus dedos
la tibieza de las olas que se mueren de tu playa

que amanezca y caiga tinto
el dolor sincero de no querer que te vayas
anidar morena en tu refugio de uvas pardas

volviera el cuervo de su víctima a la rama
para seguir velando
el cadáver gris de mi silencio sin alma

la última caricia del sol
sobre la lisa piel del alba

el primer rayo de luna
atrapado entre tus labios

y mis besos de telaraña

© Javier Mérida

CUANDO ES OTOÑO

cuando es otoño
revive en cada gota de mi sudor
el calor de la mañana
buscando sombra de higueras
junto a los cardos que azotan el camino

aquí
donde el berrido de las cigarras
es taranto
encuentro la sed antigua de mi nombre
picándome en los ojos
ahogando mis párpados en una siesta
con ruido de ratones por el tejado

nada es tan simple como un hule
habitado de moscas cansinas
que buscan su descanso
en los restos fríos de los platos

mientras tanto las gallinas
cacarean un aria del pasado verano

reconozco la melodía
con una rama de heno
entre mis labios tranquilos

© Javier Mérida

jueves, 9 de octubre de 2008

MANUAL DE DESTRUCCIONES

MANERA SENCILLÍSIMA DE DESTRUIR UNA CIUDAD

Se espera, escondido en el pasto, a que una gran nube de la especie cúmulo se sitúe sobre la ciudad aborrecida. Se dispara entonces la flecha petrificadora, la nube se convierte en mármol, y el resto no merece comentario

© Julio Cortázar - La vuelta al día en ochenta mundos

sábado, 27 de septiembre de 2008

MENSAJE DEL GRAN JEFE SEATTLE

El Gran Jefe Blanco de Washington nos envió un mensaje diciendo que quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe nos envió también palabras de amistad y de buena voluntad. Esto es muy amable por su parte, pues sabemos que él no necesita nuestra amistad. Sin embargo nosotros meditaremos su oferta, pues sabemos que si no vendemos vendrán seguramente hombres blancos armados y nos quitarán nuestras tierras.

Pero, ¿cómo es posible comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Nosotros no comprendemos esta idea. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos?

Nosotros tomaremos una decisión. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que diga el jefe Seattle, con tanta seguridad como en el transcurrir de las estaciones del año. Mis palabras son como las estrellas, que nunca tienen ocaso.

Cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante aguja de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío de los sombríos bosques, cada calvero, el zumbido de cada insecto... son sagrados en memoria y experiencia de mi pueblo. La savia que asciende por los árboles lleva consigo el recuerdo de los pieles rojas.

Los muertos de los hombres blancos olvidan la tierra donde nacieron cuando parten para vagar entre las estrellas. En cambio, nuestros muertos no olvidan jamás esta tierra maravillosa, pues ella es nuestra madre. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas, el venado, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos.. Las cumbres rocosas, los prados húmedos, el calor del cuerpo de los potros y de los hombres, todos somos de la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos comunica que piensa comprar nuestras tierra exige mucho de nosotros. Dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir agradablemente y que él será nuestro padre y nosotros nos convertiremos en sus hijos.

Pero, ¿es eso posible? Dios ama a vuestro pueblo y ha abandonado a sus hijos rojos. El envía máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo y construye para él grandes poblados. Hace más fuerte a vuestro pueblo de día en día. Pronto inundaréis el país como ríos que se despeñan por precipicios tras una tormenta inesperada. Mi pueblo es como una época en regresión pero sin retorno. Somos raza distintas. Nuestros niños no juegan juntos y nuestros ancianos cuentas historias diferentes. Dios os es favorable y nosotros, en cambio, somos huérfanos.

Nosotros gozamos de alegría al sentir estos bosques. El agua cristalina que discurre por los ríos y los arroyos no es solamente agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestras tierras debéis saber que son sagradas y enseñad a vuestros hijos que son sagradas y que cada reflejo fugaz del agua clara de las lagunas narra vivencias y sucesos de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos que sacian nuestra sed. Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras debéis recordar esto y enseñad a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que, por tanto, hay que tratarlos con dulzura, como se trata a un hermano.

El piel roja retrocedió siempre ante el hombre blanco invasor, como la niebla temprana se repliega en las montañas ante el sol de la mañana. Pero las cenizas de nuestros padres son sagradas, sus tumbas son suelo sagrado, y por ello estas colinas, estos árboles, esta parte del mundo es sagrada para nosotros. Sabemos que el hombre blanco no nos comprende. El no sabe distinguir una parte del país de otra, ya que es un extraño que llega en la noche y despoja a la tierra de lo que desea. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha dominado sigue avanzando. Deja atrás las tumbas de sus padres sin preocuparse. Olvida tanto las tumbas de sus padres como los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el aire, como cosas para comprar y devastar, para venderlas como si fueran ovejas o cuentas de colores. Su voracidad acabará por devorar la tierra, no dejando atrás más que un desierto.

Yo no sé, pero nuestra forma de ser es diferente a la vuestra. La sola visión de vuestras ciudades tortura los ojos del piel roja. Quizá sea porque somos unos salvajes y no comprendemos. No hay silencio en las ciudades de los blancos. No hay ningún lugar donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o el zumbido de los insectos. Quizá sea sólo porque soy un salvaje y no entiendo, pero el ruido de las ciudades únicamente ofende a nuestros oídos. ¿De qué sirve la vida si no podemos escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las querellas nocturnas de las ranas al borde de la charca? Soy un piel roja y nada entiendo, pero nosotros amamos el rumor suave del viento, que acaricia la superficie del arroyo, y el olor de la brisa, purificada por la lluvia del medio día o densa por el aroma de los pinos.

El aire es precioso para el piel roja, pues todos los seres comparten el mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre..., todos respiramos el mismo aire. El hombre parece no notar el aire que respira. Como un moribundo que agoniza desde hace muchos días, es insensible a la pestilencia.

Pero si nosotros o vendemos nuestras tierras no debéis olvidar que el aire es precioso, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que mantiene. El aire dio a nuestros padres su primer aliento y recibió su última expiación. Y el aire también debe dar a nuestros hijos el espíritu de la vida. Y si nosotros os vendemos nuestras tierras, debéis apreciarlas como algo excepcional y sagrado, como el lugar donde también el hombre blanco sienta que el viento tiene el dulce aroma de las flores de las praderas.

Meditaremos la idea de vender nuestras tierras, y si decidimos aceptar, será sólo con una condición: el hombre blanco deberá tratar a los animales del país como a sus hermanos. Yo soy un salvaje y no lo entiendo de otra forma. Yo he visto miles de bisontes pudriéndose, abandonados por el hombre blanco tras matarlos a tiros desde un tren que pasaba. Yo soy un salvaje y no puedo comprender que una máquina humeante sea más importante que los bisontes, a los que nosotros cazamos tan sólo para seguir viviendo.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si los animales desaparecieran el hombre también moriría de gran soledad espiritual. Porque lo que le suceda a los animales, también pronto le ocurrirá al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra.

Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a nuestros hijos: la tierra es nuestra madre. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen a la tierra, se escupen a si mismos. Porque nosotros sabemos esto: la tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra. Todo está relacionado como la sangre que une a una familia. El hombre no creó el tejido de la vida, sino que simplemente es una fibra de él. Lo que hagáis a ese tejido, os lo hacéis a vosotros mismos.

El día y la noche no pueden convivir. Nuestros muertos viven en los dulces ríos de la tierra, regresan con el paso silencioso de la primavera y su espíritu perdura en el viento que riza la superficie del lago.

Meditaremos la idea del hombre blanco de comprar nuestras tierras. Pero, ¿puede acaso un hombre ser dueño de su madre? Mi pueblo pregunta: ¿qué quiere el hombre blanco? ¿Se puede comprar el aire o el calor de la tierra, o la agilidad del venado? ¿Cómo podemos nosotros venderos esas cosas, y vosotros cómo podríais comprarlas? ¿Podéis acaso hacer con la tierra lo que os plazca, simplemente porque un piel roja firme un pedazo de papel y se lo entregue a un hombre blanco? Si nosotros no poseemos la frescura del aire, ni el reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos? ¿Acaso podréis volver a comprar los bisontes, cuando hayáis matado hasta el último?

Cuando todos los bisontes hayan sido sacrificados, los caballos salvajes domados, los misteriosos rincones del bosque profanados por el aliento agobiante de muchos hombres y se atiborren de cables parlantes la espléndida visión de las colinas... ¿dónde estará el bosque? Habrá sido destruido. ¿Dónde estará el águila? Habrá desaparecido. Y esto significará el fin de la vida y el comienzo de la lucha por la supervivencia.

Pero vosotros caminaréis hacia el desastre brillando gloriosamente, iluminados con la fuerza del dios que os trajo a este país y os destinó para dominar esta tierra y al piel roja. Dios os dio poder sobre los animales, los bosques y los pieles rojas por algún motivo especial. Ese motivo es para nosotros un enigma. Quizás lo comprendiéramos si supiésemos con qué sueña el hombre blanco, qué esperanza trasmite a sus hijos en la largas noches de invierno y qué ilusiones bullen en su imaginación que les haga anhelar el mañana.

Pero nosotros somos salvajes y los sueños del hombre blanco nos permanecen ocultos. Y por ello seguiremos distintos caminos, porque por encima de todo valoramos el derecho de cada hombre a vivir como quiera, por muy diferente que sea de sus hermanos.

No es mucho realmente lo que nos une. El día y la noche no pueden convivir y nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestro país y enviarnos a una reserva. Allí viviremos aparte y en paz. No tiene importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos vieron a sus padres denigrados y vencidos. Nuestros guerreros han sido humillados y tras la derrota pasan sus días hastiados, envenenando sus cuerpos con comidas dulces y fuertes bebidas. Carecen de importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Ya no serán muchos, Pocas horas más quizás un par de inviernos, y ningún hijo de las grandes tribus que antaño vivían en este país y que ahora vagan en pequeños grupos por los bosques, sobrevivirán para lamentarse ante la tumba de un pueblo, que era tan fuerte y tan lleno de esperanzas como el nuestro.

Pero cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra y sus recuerdos sólo sean como la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas riberas y en estos bosques. Porque ellos amaban esta tierra como el recién nacido ama el latir del corazón de su madre.

Pero ¿por qué he de lamentarme por el ocaso de mi pueblo? Los pueblos están formados por hombres, no por otra cosa. Y los hombres nacen y mueren como las olas del mar. Incluso el hombre blanco, cuyo dios camina y habla con él de amigo a amigo, no puede eludir ese destino común. Quizás seamos realmente hermanos. Una cosa si sabemos, que quizás el hombre blanco descubra algún día que nuestro Dios y el vuestro, son el mismo Dios. Vosotros quizás pensáis que le poseéis, al igual que pretendéis poseer nuestro país, pero eso no podéis lograrlo. Él es el Dios de todos lo hombres, tanto de los pieles rojas como de los blancos. Esta tierra le es preciosa, y dañar la tierra significa despreciar a su Creador

También los blancos desapareceréis, quizás antes que las demás razas. Continuad ensuciando vuestro lecho y una noche moriréis asfixiados por vuestros propios excrementos.

Nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestra tierra, pues sabemos que si no aceptamos vendrá seguramente el hombre blanco con armas y nos expulsará. Porque el hombre blanco, que detenta momentáneamente el poder, cree que ya es Dios, a quien pertenece el mundo.

Si os cedemos nuestra tierra amadla tanto como nosotros la amábamos, cuidadla tanto como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de tal como es cuando vosotros la toméis.

Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservarla para vuestros hijos y amadla como Dios nos ama a todos.

Pues aunque somos salvajes sabemos una cosa: nuestro Dios es vuestro Dios. Esta tierra es sagrada. Incluso el hombre blanco no puede eludir el destino común. Quizás incluso seamos hermanos. ¡Quien sabe!